Archive for August, 2009

La gran montaña blanca…

Paseando por las cercanías del Mont-Blanc, he sentido el aire puro de la montaña y me he preparado para mi nuevo viaje…

Después de disfrutar con la arquitectura de Le Corbusier en Ronchamp, viajo hasta Chamonix para convertirla en mi hogar para los próximos cinco días. Esta ciudad francesa es un clásico entre los montañeros de todas las épocas, desde aquí salieron cientos de expediciones, pera la más famosa fue la que consiguió coronar la gran montaña europea, en 1786. Yo, a pesar de tener mejor equipo que los históricos Paccard y Balmat, no llego tan cerca de la cima y me limito a subir a todos los teleféricos, ascensores, y teletransportadores posibles para obtener el máximo de imágenes. Después de varios días con jornadas de hasta 8 horas de caminatas y pedaleadas me siento más cerca del cielo que nunca, más renovado físicamente que nunca, y más preparado que nunca para ser padre… faltan pocos días!

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Juegos de luz y color…

Siempre hay lugares a los que quieres volver, y Ronchamp es uno de ellos…

A Ronchamp vine hace más de diez años con un viaje cultural de la universidad y me fascinó la obra de Le Corbusier. El viaje desde Amsterdam se hace largo y caluroso. Lo primero que hago, aunque el sol se está poniendo y sé que estará cerrado, es subir a ver la obra del gran arquitecto: la Chapelle de Notre-Dame du Haut. Sigue tal como fue concebida hace más de 50 años, presidiendo la colina de Bourlémont… pura como una virgen a la que está dedicada. Busco un lugar para dormir, y un pequeño lago cercano a Ronchamp me da la bienvenida.

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Amanezco a las 7 de la mañana y paseo por el lago haciendo algunas fotos esperando la hora en la que la Chapelle abra sus puertas de luz y color. Llega el momento y lo vivo con más intensidad que la vez anterior. Todo me parece demasiado perfecto como para ser de  cemento y hormigón. Todo me parece demasiado terrenal como para ser un lugar divino. Paso más de 4 horas entrando y saliendo de la pequeña iglesia, cada momento es distinto, y podría pasar allí el resto del día, pero la llegada de un autobús de italianos me hace salir del lugar. Comparto con vosotros algunas de las fotografías que he hecho, y si no os importa yo voy avanzando hacia Suiza, porque otro gigante blanco me espera, el Mont-Blanc.

El norte de Holanda

Lo mejor de no tener calendarios, ni días, ni horas es el sentimiento de que tu vida no está ordenada, no sigue una pauta fija. Es importante no mirar la televisión, ni leer periódicos durante meses para sentir esa sensación de absoluta libertad, de que flotas en el espacio, y en el tiempo.

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En el Parque Natural de Hoge Veluwe

De mi visita hace 13 años al parque de Hoge Veluwe, solo recuerdo los cuadros de Van Gogh del Museo Kroller Müller. Vinimos aquí con la Universidad y creo que no disfrutamos demasiado de este paraíso natural, porque no lo recuerdo. Por suerte, siempre están las segundas partes.

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Bélgica, región de Wallonie

Si tengo que escoger entre perderme entre libros o luchar con las fieras, elijo lo primero.

Por suerte, las etapas de distancias largas ya han terminado, ahora tocan unas cuantas jornadas de cortos recorridos. Sin darme cuenta, llego a Bélgica y Saint Hubert, mi primer destino, parece amable. Encuentro un sitio encantador para dormir a las puertas de uno de los bosques. No hay ni un alma. La noche es tranquila. Esta región está llena de senderos, y si uno es paciente puede ver ciervos, jabalíes y algunas otras fieras. Yo no debo ser demasiado, ya que durante 2 horas y 20km solo he visto la rueda de mi bicicleta.

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Después de comer, y tumbarme un rato al solete en la hierba, decido partir hacia Redu, un pequeño pueblo del que solo sé que está lleno de diminutas librerías. Al llegar, comprendo la fama de este lugar de papel. Paseo por decenas de tiendecitas con libros de todo tipo y en todos los idiomas.

Salgo de allí antes de llenar la autocaravana de pequeños souvenires y hago una bonita excursión hasta Daverdisse, un pequeño pueblo en el que sufro una experiencia inolvidable con la naturaleza más salvaje. Mientras estoy grabando tranquilamente en un riachuelo, al otro lado oigo como pasos de perro. Crujir de ramas. Más pasos y respiración fuerte. Lo que era un perrito en mi imaginación se convierte en un cerdo, luego en una vaca, luego un toro… hasta que me doy cuenta de que es una manada de jabalíes salvajes. El ruido que hacen es indescriptible y parecen muy enfadados. Enciendo la cámara y apunto al infinito por si aparecen. En estos momentos, uno es cuando descubre realmente lo valiente que es, y yo no debo ser mucho porque a la que veo un jabalí cruzando el río hacia mi, he salido corriendo y me he subido a un árbol. Desde allí he podido observar a una mamá-jabalí, y a sus cuatro hijos simpáticos. He pasado veinte minutos haciendo coreografías subiendo y bajando de árboles, hasta que me he dicho literalmente “alvarito, eres un cobarde, esto no es para ti, acéptalo, lo tuyo es jugar con las texturas de una ventana de madera vieja”. Volvemos a dormir a Redu y por la mañana, pido permiso para filmar a un restaurador de libros antiguos. El señor me abre las puertas del taller y me muestra pacientemente cada máquina y cada técnica. Me encanta verle manejar los libros con una mezcla de cariño y alta velocidad que acreditan su experiencia y pasión.Después de una pequeña reunión con Raquel para decidir si tenemos suficiente material para editar una pieza de esta región, salimos hacia Gante, donde pasamos la tarde con Eline, una ex-chica-de-prácticas de dzero. Mañana viajamos a Holanda.

Los tractores son de Marc

No hay cosa más fea que robarle ideas a los amigos, por eso cada vez que veo un tractor tengo la extraña sensación de que “los tractores son de Marc”. Porque él lleva años fotografiándolos… y en parte me gusta porque es como cuando suena una canción y piensas en alguien. Pero esta vez, al ver este viejo tractor Porsche, he pedido al propietario que me dejara entrar en su granja para tomarle unas fotos que regalarle a mi amigo. Si no he entendido mal, la reliquia es de los años 30, así que Marc, este es para ti. Si hubieras estado ahí, el señor hasta te lo hubiera dejado conducir… era tan parecido al personaje de A Straight Story!!!

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FRAGILE

Vivimos en un mundo frágil, delicado y que un día puede decirnos que se ha cansado de nosotros. Quizás un día los hombres debamos escondernos en cajas como estas para sobrevivir a los horrores que hemos creado.

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Por el Valle del Lot y la Dordogne… en Francia

Por mucho que os cuente, por mucho que leáis, por muchas Lonely Planets en las que tiréis el dinero jamás sabréis de la belleza de esta cercana región de Francia si no la pisáis. Y sí, lo reconozco, he sido víctima del fanatismo kilométrico y en otras ocasiones he preferido irme lejos, muy lejos, sin ni siquiera haber visitado antes el vecino valle del Lot y la Dordoña.

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