Archive for January, 2010

Oporto y su río de oro

Pasear por las calles de Oporto es viajar al tiempo en que tus padres eran unos melenudos y se movían en Seiscientos.

Es sábado, y sigue lloviendo en la aldea. Decido probar suerte en Oporto, en la vecina Portugal. Salgo pronto y recorro despacio los cientos de curvas que me sacan de estos montes donde vivo. Dejo atrás Vilanova de Cerveira, Viana do Castelo… y llego a esta gran ciudad, llena de contrastes. Oporto te puede enseñar su cara más moderna y contemporánea con festivales de verano, escuelas de arte, boutiques con lo último en tendencias… pero también te puede transportar al pasado más cercano. En esta ciudad puedes sentir que has viajado al tiempo en que tus padres eran unos jóvenes melenudos que se movían en un Seiscientos. Las calles cercanas al río están repletas de carteles que llaman la atención. En una tienda venden acordeones de italianos de importación, en otra zapatillas de estar por casa, ropa usada… los escaparates, las fachadas llenas de azulejos de colores, la cara del dependiente, la suciedad en el cristal, todo es un espectáculo y una explosión de autenticidad, tanto que cuando ves una tienda moderna con jóvenes fabricados en serie y uniformados te preguntas qué habremos hecho mal los seres humanos para acabar comprando todos salsa de tomate, pan y gel de baño en el Mercadona. Río Duero que llega al mar en esta ciudad después de un largo viaje peninsular. Río Duero, dorado al llegar a Portugal y llamado aquí Douro. Río que da vida y que me invita a comer junto a él en un pequeño restaurante donde presumen de hacer el mejor pulpo al horno. Río Douro, pues, que me regala, por fin, una tarde de sol para recorrerlo observando las gaviotas, los barcos que lo recorren, las bodegas al otro lado, las parejas que se abrazan…Vuelvo a casa con la sensación de haber viajado, aunque solo haya sido por unas horas, porque he viajado en el tiempo.

El tiempo y el ‘yo’

“el tiempo es una condición vinculada a la existencia de nuestro ‘yo’” (andrei tarkovski)

¿Qué és el tiempo? anoche, leía la página 77 de “Esculpir en el tiempo” e intentaba comprender las densas reflexiones que el director de cine ruso hace sobre el tiempo. Sigue… “el tiempo es imprescindible para el hombre, para constituirse como tal, para realizarse como individuo”. Hoy me he despertado y he llevado al pequeño Nanook al comedor, junto a la chimenea recién encendida, mientras mi café humeaba y mis tostadas con mantequilla casera de kiwi esperaban el primer bocado. El pequeño y yo nos hemos mirado y nos hemos reído, como cada mañana. Solo tiene cuatro meses, recién cumplidos y ya me parece que llevamos juntos toda la vida. Pero cuando sea mayor, Nanook no se acordará de nada de lo que estamos viviendo ahora, y me he sentido un poco triste. No recordará nuestras risas cómplices; no recordará el olor a leña húmeda ardiendo mientras fuera hace un frío de mil demonios; no recordará la textura de mi chaqueta cuando le abrazo… Ahora el pequeño vive en un mundo irreal, de absoluta felicidad, porque el tiempo, su tiempo no existe, no pasa, ni se congela, no se detiene, ni avanza… Nanook es feliz, y yo mientras le observo. El café está frío, pero no me importa. Le quiero.

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Videoclip de Knowing, de Ainara leGardon

Rodar videoclips de artistas a los que admiras y de canciones que adoras es como dar un buen beso mirando a los ojos.

Este verano me metí en el horno-ciudad-Madrid para rodar mi próximo documental que muestra el proceso de grabación del tercer disco de Ainara leGardon, uno de los mejores del 2009 (que conste que no es amor de madre… que no lo digo solo yo). El making of de “Forgive me if I don’t come home to sleep tonight” verá la luz en los próximos meses, cuando ponga orden a todo el material rodado. Por ahora, he editado este videoclip, para hacer eso que tanto me gusta… poner caramelos en la boca… ojo no os atragantéis con este!

Producción/Realización/Fotografía/Edición: Alvaro Sanz*dzero
Sonido: Paco Jiménez
Una producción Hambre y Ganas + Dzero

The lost picture #03: Entre baobabs…

Toni Arbonés estaba preparándose para trepar a este baobab, yo ajustando mis cámaras para rodar. De repente apareció este caminante que venía de ningún sitio e iba a ninguna parte, como tanta gente en África…

Aquí os dejo otra de mis fotos perdidas. Esta, la descarté en su día simplemente porque seleccioné otro encuadre que me pareció mejor, pero ahora, viéndolo con el tiempo no sé si acerté. Sea como sea aquí os dejo esta imagen tomada cerca de Ifaty, en Madagascar, en septiembre de 2007. Si queréis saber la localización casi exacta del baobab en cuestión, haced clic aquí.

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Tajine para soñar

Llevo demasiados días encerrado en casa, tantos que ya no sé si viajar es una realidad o un sueño.

Hace frío, llueve, humedad. No apetece demasiado o nada salir a la calle. Es un placer quedarse en casa con las chimeneas encendidas, acunar al bebé, preparar futuros proyectos y cocinar. A veces, a través de la gastronomía, igual que de la música, viajamos a lugares visitados o a destinos soñados. En el caso del plato de hoy, el viaje es a Marruecos, un país que conozco bastante bien porque he pasado allí unas cuantas aventuras y lo he recorrido de arriba a abajo. El tajine, las tres veces que he estado en este país, ha sido absoluto protagonista de mis comidas. Así que me he hecho con varios ejemplares para poder seguir disfrutando con los sabores marroquíes en casa.Transportar a casa la calidad de unos spaghettis italianos es difícil, imitar las salsas alemanas una misión imposible, pero por suerte, el tajine, por difícil que parezca es fácil, muy fácil de preparar. Necesitamos básicamente tres elementos que darán al plato un sabor inigualable. El primero es el tajine, que podemos pensar que es un plato típico, pero es más bien un recipiente que utilizan en Marruecos para preparar la mayoría de sus platos. No compréis imitaciones del carrefour ni Ikea, no es lo mismo y os cobrarán 10 veces más el valor que tiene. Tiene que ser de barro, y en Marruecos se puede conseguir por menos de 10 euros (negociando, claro). El segundo elemento importante es el fuego, debe ser de leña o carbón. Olvidad inventos modernos para vitrocerámicas. Es como hacer una pizza Tarradellas en el microondas y pensar que estás cenando un plato italiano. Lo tercero y absolutamente fundamental son las especias. En mi caso, utilizo 44 especias que compré en Merzouga en uno de mis últimos viajes. En cualquier mercado de Marruecos podéis encontrar especies para tajine, y alguna marca española comercializa frasquitos con una mezcla que imita bastante bien la esencia.

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A partir de estos elementos básicos, la imaginación juega un papel importante. Todo, o casi todo sirve como ingrediente para el tajine: cualquier verdura, hortaliza, carne, pescado… hay que probar, atreverse, y descubrir que a veces, sabores y texturas que no nos entusiasman, pasadas por el fuego lento del tajine nos pueden chiflar. La receta que os enseño hoy es una muy básica, tanto que creo que con las fotos podéis entender paso a paso como se prepara. Una vez está todo en el recipiente con sal y las 44 especias, lo dejamos a fuego lento con las brasitas durante casi dos horas, y el sabor….hmmmm…. el sabor!

Pequeños tesoros

Siempre me ha gustado fijarme en los packagings caseros de regalos. A veces, son auténticos tesoros que uno no sabe si abrir.

Hay gente que es una verdadera artista envolviendo regalos, y la tita Aini es una de ellas. Cuando recibes un paquete con su remitente sabes que el contenido te va a gustar, a encantar, a sorprender, a hacer volar… pero el continente, “oseasé”, el pakaging es siempre tan bonito que a veces no sabes si quieres abrirlo o dejarlo ahí como si fuera un tesoro. Estos tres paquetitos que acabo de recibir los comparto con vosotros… pero solo el continente, el contenido me lo guardo… Dejad que a veces tenga secretos.

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Calçots en Galicia

Viajar con Ainara leGardon siempre es un placer. Si lo haces con su música querrás repetir hasta el infinito, si lo haces por carretera no querrás bajar del coche jamás. Porque con lo primero es un placer único, con lo segundo una aventura con final feliz.

He venido a Barcelona a dar clases en la Universidad y voy a subir a Galicia en coche. 1200 km. Demasiado para hacerlo solo y del tirón, pero se apunta Ainara. Me encanta repetir este viaje en coche con ella. Ahora vamos para editar el documental de la grabación de su último disco, que rodé en julio en Madrid. Nada más salir de Barcelona, Ainara, me ha recordado que estamos en época de calçots, asi que al llegar a El Pla de Santa Maria hemos buscado y preguntado por el mejor sitio para comprarlos. Todas las indicaciones nos han llevado al mejor lugar, a casa de un pagès que si tiene, los vende, (foto del iphone adjunta). Hemos comprado ni más ni menos que 150 calçots. Los vecinos gallegos no paran de regalarme cosas y siempre me quedo con las ganas de devolverles la generosidad, y sé que los calçots es la única verdura-hortaliza-fruta del mundo que les puede sorprender.Antes de llegar a Logroño, ya habíamos hablado de tantos proyectos nuevos que soy incapaz de recordarlos todos ahora mismo. Pero hay uno, solo uno, que espero poder compartir con vosotros en breve. Porque sabéis que me gusta compartir las cosas, si no, ¿para qué las hago?

Flotante

Cada día son más los libros infantiles que sostengo en mis manos y me planteo si los quiero para mi pequeñín o para mí. Por eso en casa, ahora tenemos una estantería de libros infantiles prohibidos.

Flotante es un libro para niños y mayores. Apareció en mis manos el año pasado mientras hacía un taller para nenos en una Biblioteca gallega. Trasteando mientras llegaban los chicos el azar quiso regalarme esta historia preciosa narrativa y visualmente hablando. Un niño encuentra una vieja cámara en la playa, la mira, la toca, la examina… extrae el rollo que lleva dentro y lo envía a revelar a una de esas tiendas que están condenadas a desaparecer. El contenido de la película asombra al muchacho y al lector. Peces y seres marinos de colores y formas llamativas nos transportan a un mundo imaginario. Pero hay una foto distinta que llama la atención al protagonista. A partir de ahí, el chico intentará descifrar el mensaje oculto en “la botella-cámara” utilizando todo tipo de artilugios. No os contaré el final. Pura magia.El libro es una absoluta obra de arte, y su autor, David Wiesner un verdadero genio del lenguaje gráfico. A veces uno no sabe si está mirando un libro, curioseando un cómic, un storyboard o simplemente una obra de arte. El autor, sin duda, domina el lenguaje audiovisual y el uso de los diferentes tipos de plano hacen la lectura del libro atractiva. Podemos dedicarle 10 minutos, pero también podemos perdernos durante horas por las viñetas. No hacen falta palabras, eso lo hace aún más grande. Si tenéis oportunidad de comprarlo, hacedlo, regaladlo a cualquier niño, a cualquier adulto, a cualquier amante de la fotografía, del cine, o de la vida. Os lo agradecerán.

Miradas de Caracol en televisión!

Si algún día tenía que dar una buena noticia, sin duda, era esta. La XTVL acaba de comprar los primeros 13 capítulos de “Mirades de Cargol”, mi programa televisivo de viajes.

Han pasado ya dos años desde que empecé a grabar durante mis viajes, soñando con que algún día llegaran a vuestras pantallas con el estilo particular que siempre defiendo. Hace unos meses empezamos a negociar con la XTVL para que este sueño se hiciera realidad y por fin tenemos fecha! Este jueves, 21 de enero, se estrenará el primero de 13 capítulos de 7 minutos de duración en el que os mostraré algunos rincones del planeta con un estilo personal, con textos de Raquel, imágenes de Alvaro, y música de artistas a los que admiramos como Ainara leGardon, Peter Broderick, Javier Díez-Ena… que me han cedido sus obras e incluso han compuesto piezas para alguno de los capítulos. El programa, en Catalunya, se llamará Mirades de CargolEspero poder compartir con vosotros el trailer y algunos de los capítulos en cuanto la cadena de televisión los emita y publique, sobre todo para los que no estáis en Catalunya y no vais a poder disfrutar del proyecto al que he dedicado todo mi amor durante los últimos meses… y del que he tenido que guardar el secreto a pesar de la ilusión que tenía por compartirlo con vosotros.

The lost picture #02: Los colores del tiempo

Sigo con la publicación de fotos perdidas, imágenes de hace tiempo y que no había publicado…

Esta bicicleta la encontré en mi viaje por Europa en 2007, en la región de Triora, en Italia. Era un día nublado, recuerdo que comí spaghetti a la carbonara y me perdí por un pueblecito en el que no vi un solo habitante. La bicicleta apareció en mi camino y me encantó este efecto de “decapado” que tiene por el cual se adivina el paso del tiempo y el cambio de gustos de su propietario. La quise coger y taerla para decorar el jardín, pero pensé que no podía robar algo tan bello…