Archive for February, 2010

Acunado por Callahan…

Hoy, como cada día, Nanook se ha acostado a las nueve. Pero hoy no estábamos solos en la habitación, hoy no había el silencio rotundo de cada noche, pero sí la oscuridad… la oscuridad de la voz de Bill Callahan.

Esta noche mientras sosteníamos a nuestro pequeñín, con sus cascos protectores, y le acunábamos para que durmiera, se ha encendido una pequeña luz, y ha aparecido Bill Callahan, uno de sus favoritos. La gente de SinSal es generosa con los tímpanos infantiles y a menudo nos hace regalos como este. Con los primeros acordes el bebé se duerme con una cara de absoluta felicidad. Las primeras canciones suenan en la sala. Bill Callahan, acompañado de un grandísimo Neal Morgan a la batería llena el espacio con su voz y nos toca el alma. Solo con las últimas canciones, Nanook da alguna patadita y nos pregunta entre sueños y con un gesto de bebé de 4 meses “qué está pasando”. Si pudiéramos hablar todos los que hemos llenado el auditorio le explicaríamos al angelito que duerme en mis brazos que a veces en la música aparecen genios, y el batería que acompaña hoy a Bill es uno de ellos. Buenas noches bebé, buenas noches Callahan, buenas noches Vigo…

Mirades de Cargol: Amalfi, Pomeia, Alberobello, el palpitar del Vesuvi

En este capítulo de Mirades de Cargol, conoceremos la costa de Amalfi, que tiene como protagonista pequeños templos de culturas lejanas en el tiempo.

Mi programa de televisión se sigue emitiendo en las teles catalanas, y yo os voy poniendo los nuevos capítulos aquí para que los podáis seguir. Esta semana toca la pieza que rodé en noviembre de 2007 en el sur de Italia. En Pompeya me recreé en sus texturas, sus frescos y capiteles, imaginando la vida que bullía en sus calles en otros tiempos. Incluso llegué a imaginar el latir del volcán durante aquellos históricos minutos de fuego. Las imágenes hablan por sí solas.Aquí tenéis el texto en castellano, escrito por Raquel…

El verano tardío se resiste a despedirse en esta mañana de Noviembre, mientras un pequeño atrevido juega en la orilla de este mediterráneo generoso. Amalfi comienza en la ladera de una montaña y se extiende hacia el cielo, buscando la luz. Templos de otras culturas salpican este luminoso decorado. En la orilla el arte de un pincel anónimo atrapa mi atención, por lo mínimo de sus trazos. El ocaso llega en violeta floreado y lo observo desde lo alto deseando ser pájaro.
Pompeya es semejante a nada. Nunca la hubiese inventado así. Como en un sueño he podido volver al pasado e imaginarme en el Teatro Píccolo recitando a Aristófanes, o en los jardines de la casa del Menandro cuidando las flores, incluso en el foro asistiendo a una asamblea popular rodeada de pretores y senadores…porque Pompeya es el pasado hecho realidad, donde está perfectamente pensado y previsto: el sistema de calefacción, el trazado de las calles en perpendicular, la distribución de las casas… De pronto una fuente en el camino me hace pensar en animales tirando de carros, reposando después de una dura jornada y en mercaderes refrescándose frente al Vesubio. En cada esquina elegantes termas ofrecen respiro y hedonismo. Unos metros mas abajo el circo reclama público mientras las fieras esperan su turno asesino. Ecos de otros tiempos, de otros universos se confunden con los ecos de mis pasos recorriendo estas cuadrículas Imperiales.
La luz pompeyana me acompaña de forma celestial mostrándome cada estancia, descubriéndome sombras orgánicas en las paredes milagrosamente resistentes al paso del tiempo. Estucados de colores favoritos engalanando las cornisas y capiteles bordados con cadenetas de hojas volcánicas alegran los pilares de este universo casi impensable. Y mientras camino, escucho historias..las historias de las vidas sepultadas bajo la lava. Vidas que nacieron, amaron, sufrieron y murieron entre estas piedras que hoy se muestran alegres de contarme sus recuerdos mientras un generoso sol italiano nos la presenta maquilladas en dorado. Así, paseando y escuchando estas voces del pasado pienso en el tiempo transcurrido, ese tiempo de los momentos en que te sientes vivo, el tiempo de los sucesos importantes, el tiempo que nos deja huella, el tiempo de las sensaciones que permanecen para siempre.
Los robles nos reclaman ya en Alberobello o Arboris Bellis, una aldea de curiosas casa circulares que debe su nombre a un bosque de ancianos “carballos”. Las preciosas construcciones autóctonas  aquí se dicen  Trulli. Encaladas en un blanco pulcrísimo aparecen perfectamente ordenadas en barrios de fábula. En sus tejados de pizarra muestran amuletos dibujados para proteger a sus moradores. Un poquito más arriba una abuelita de papel cebolla teje bufandas de colores y nos  mira desconfiada. Huelo el frío invernal que asoma después de un ocre otoño y le sonrío. Estoy preparada para recibirle…

A ritmo de”Lo-li”

Siempre me he sentido apasionado por el mundo de las etiquetas musicales. Soy fan del absurdo en la Rockdelux por poner cosas como “Rock Macabro“, “Pop Sombrío” o “Expresionismo Noise“, pero lo de esta noche me ha tocado el alma…

Estoy en la cafetería de La Casa del libro, tomando un café y una albaceteña (pasta con miel) esperando que lleguen las 20.30 y salir hacia el Auditorio Caixanova para asistir al esperado concierto de Bill Callahan que organiza SinSal. Mientras leo el periódico veo un anuncio del evento y lo reviso por simple curiosidad. Resulta que el periodista especializado en músicas contemporáneas ha decidido etiquetar al señor Smog como el pionero del estilo “lo-li”. Se me ha atragantado la albaceteña. Por favor, señora, deme un golpe en la espalda que voy a morir. “lo-li”!!! Por mi cabeza pasa a toda velocidad al sr. Callahan haciendo una versión de “por la raja de tu falda…” y de “dame veneno que quiero morir, dame veneeeeeeno” con esa voz que le caracteriza. Entiendo, por suerte, que hablamos del “lo-fi”, y entiendo, que la F no está junto a la L en el teclado, por lo que el periodista, una vez más, ha buscado en la wikipedia o no tiene ni idea.

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Fotógrafos anónimos que dejan de serlo

Muchas veces pienso en la gente que retrato, ellos se olvidan de mi para siempre, pero quedan en mis recuerdos y pasan a ser de mi familia…

Aquel niño de Madagascar que una mañana me sonrió en Andavadoaka forma parte de mi vida, de mis recuerdos, de mis sueños… es el símbolo de un viaje, de un cambio, de un aprendizaje. Él no lo sabe, ni nunca lo sabrá. Santi Iglesias, un fotógrafo de Lleida, anónimo para mí, me ha hecho sentir por un momento al otro lado. Yo no le he cambiado la vida, pero a mí me ha hecho pensar que a veces hay gente generosa… un día, sin que yo me diera cuenta, me hizo una fotografía mientras yo hacía la mía durante una noche de conciertos. Un año después me la regaló, pero no a través de un frío mail, no: en un sobre, con una cuidada copia en 18×24… un acto absoluto de generosidad. No recuerdo la noche que me hizo la foto, pero recuerdo perfectamente el día y el lugar en que me regaló esta copia. Hoy la he escaneado para compartirla con vosotros. Gràcies Santi, ara sé que és important compartir aquests moments amb els èssers fotografiats.foto de santi iglesias

Foto: Santi Iglesias

Mirades de Cargol: Luxemburg, Fragile

Sigo con el cuarto capítulo de mi serie de piezas documentales de viajes, esta vez rodada en el pequeño Luxemburgo.

Este capítulo de Mirades de Cargol nos lleva a Luxemburgo. Este pequeño país nos regala una pieza de contrastes, entre las grandes industrias del metal y sus bosques del Müllerthall. El frío y duro acero recortado sobre el cielo nos provoca sensaciones contradictorias: el caos mecánico frente al verde pacificador, lo artificioso frente a lo natural, el demoledor desarrollo industrial de nuestras sociedades frente a la fragilidad de otra vida más naturista, quizás en vías de extinción.En este capítulo han participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Javier Díez-Ena, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta.

Una vez más, aquí tenéis el texto en castellano…

Estoy tranquila; respirando; saboreando el néctar verde que me recorre entera. Rayos desviados me envuelven de tanto en tanto…sigo respirando. He nacido del fuego, del caos, de la nada y vivo eterna en cada rincón de verde, de musgo, de helecho. Llevo siglos respirando el aire de la historia, soy el pulmón del universo, la savia de la vida. Escucho el ronroneo de la tierra girando sobre si misma, el aleteo de la mariposa coqueta, el graznido del cuervo. Bebo de la lluvia dulce, de la tierra húmeda, del rocío tímido. Hablo con el reno, con el ciervo…hablo con el hombre y a veces le entiendo. Estoy tranquila en mi plácido sueño…
Un grito me despierta, un rayo, una lanza, una grieta! Sangre de mi alma brota entre mis hojas ! Jirones de mis entrañas esparcidos por el suelo. Mi verde se diluye en ocre y veo al hombre. Le hablo, pero no me entiende, no me escucha…le suplico, le ruego, le explico inútilmente…no hay acuerdo…
En duelo forzoso me retiro del acoso, pero permanezco expectante, latiente, acechante…
En mi lugar se hospeda ahora una máquina de acero. Caos mecánico ensordece mis tímpanos de seda, rasgando mis membranas en llanto de recién nacido. Chimeneas de fuego escupen veneno al cielo, que llora en grises mi ausencia, mi destierro. Se recorta el perfil de esta demoledora contra un blanco estéril… pero yo sigo latiendo a la espera, anhelando la revancha en esta guerra de desconcierto.
Pasan días, meses, años…siglos de humo, de hierro, de artificios caducos, de hombres sin sueños…..
Por fin llega el momento! El olvido me abre una puerta de reconquista de esta mi casa expropiada. Dudo a ratos, titubeo nerviosa, entro y salgo de nuevo con miedo. Encuentro mi morada cambiada, no encuentro mi suelo! Pero poco a poco gano confianza, me crezco, me refuerzo en mi alma y recupero mi predio. Mi techo azul vuelve a brillar eterno. Generoso transfunde sus lágrimas dulces a mi corazón enfermo. Empujo, crezco, salto y bailo abrazada a las piedras, en este salón de mi destierro. Y así lentamente, me recupero. Soy la frágil esperanza del mundo eterno.Soy la frágil reconquista de los niños del mañana. Soy frágil pero me siento fuerte. Soy frágil, si, pero soy tu único aliento.

Ventanas en Villapeceñil

Una de las cosas divertidas de viajar con la autocaravana es que nunca sabes donde vas a parar a dormir, ni a comer, ni a sacar a los perros a hacer unos pipis… y ahora además, dar el biberón! Viajando por Castilla el otro día paré en un pueblo llamado Villapeceñil. El nombre me encantó, pero me sorprendió más todavía que aún conserva una decena de casas construidas en adobe, idénticas a las marroquíes. Fotografié varias ventanas de sus casas, no todas construidas con esta técnica, pero que me llamaron la atención.

Los colores de la música

Siempre me he sentido atraído por las relaciones sinestésicas de la música y la imagen. Mis alumnos siempre tienen que soportar sesiones en las que escuchamos obras musicales y jugamos a ponerles color, espacios, sensaciones…

Hoy lo que os voy a enseñar es una viñeta que apareció en algún periódico hace ya uno o dos años y que recorté. El otro día la encontré entre libros, la volví a leer y pensé en compartirla con vosotros. Me gusta como el lápiz de Juanjo Sáez soluciona con tan solo 4 viñetas un tema tan complejo y difícil de explicar como que los tonos, las melodías, los instrumentos… generan en nuestra mente sensaciones cromáticas… y sí, yo también veo a Neil Young de color marrón, ocre, anaranjado, como la tierra…neilyoung.jpg

¿quién soy?

Dicen que de todas las crisis, si uno sabe aprovecharlas, surgen cambios positivos. Tuve suerte.

Pues resulta que hace tres añitos pasé una pequeña crisis existencial. ¿qué hacía yo en este mundo? ¿cuál era mi misión? ¿para qué servía el audiovisual? ¿quién era yo? Uno, si está solo, puede acabar chalado, pero por suerte, los buenos amigos siempre te ayudan a recordar quién ere. De entre todas las personas que me ayudaron a superar mi “crisis de los 30″ mi amigo Pepo, del que ya os he hablado, un día, vino a mi casa y me dejó una nota en un papel, para que no me olvidara de quién era, y gracias a él, sigo siendo yo, y no otro… o eso creo!eres-alvaro-sanz.jpg

Mirades de cargol: Montblanc, la gran muntanya blanca

Este capítulo de Mirades de Cargol es especial para mi, porque significó mi despedida de “no-padre”. Faltaban 3 semanas para que Nanook viniera, y me tomé mi estancia a los pies del Montblanc como una experiencia casi espiritual.

Este tercer capítulo de mi programa de tv Mirades de Cargol está rodado alrededor del Montblanc y Chamonix, en Francia. Durante una semana recorrí kilometros y kilometros a pie, en bicicleta… y sentí la paz en muchos momentos, en otros sentí estar rodeado de demasiada gente. En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta.

Como siempre, os adjunto el texto de la voz femenina en castellano para que lo podáis seguir los no-catalanoparlantes.

Caminar. El río es nuestro bastón en el camino hacia el Mont Blanc y las rocas amontonadas nuestro guía. Su gorjeo nos sigue juguetón tentándonos cristalino, pero a 1200 metros de altura hace frío. El ascenso entre bosques, umbrío por momentos, nos regala prados que aprovechamos para descansar. Algún rayo de sol atrevido nos pregunta nuestro nombre mientras soñamos bajo un árbol solitario. Su calor nos seduce y termina de acunarnos bajo las hojas. Un poco más tarde nos sorprenden abetos frondosos que destacan por su verde navideño sobre las lomas de las enormes montañas y el celeste de su techo divino. Nubes espías vigilan nuestros pasos y le cuentan a un pájaro azabache del invierno. Le avisan de la blanca que cubre estos picos ingrávidos y le aconsejan nuevas rutas más cálidas en las que volar el invierno. Nuestras piernas patean, pisan, saltan, resbalan, flexionan y estiran un trillón de veces hasta llegar a un lago de un solo inquilino: un pájaro que aparenta perdido del resto de su bandada. La mole montañesa se mira coqueta en este espejo de agua y nos coloca en un mundo al revés. Desde allí, levantando la vista, vemos como en un espejismo el enorme chorro de agua alpina que alimenta este enorme paraje natural. La madre de la vida en este valle, hoy está helada y nos muestra toda su fuerza a menos de un metro de distancia. Pero el ascenso no ha terminado aún. Ahora trepamos rocas ayudados de bastones, jadeando y deseando llegar pronto a nuestro destino. Cansancio sano y aire fresco son nuestros compañeros en el último tramo.
Por fin, cuando creemos que no vamos a llegar nunca, el paisaje nos sorprende con un riachuelo encantado donde comernos el resto de las provisiones. Titania nos duerme de nuevo. En sueños te oigo respirar a mi lado mientras nubes grises bailan al otro lado de mis párpados callados. Después de un suspiro Oberón nos despierta silbando un viento helado que acuna la hierba. Entonces desperezo mis pupilas, me estremezco templada y le escucho aullar: ¡arriba! ¡ya es hora de despertar de este sueño de una tarde de verano!
Mi alma se despide de esta belleza acariciando los prados de este valle inmenso. Planeando en retardo me regreso al origen de este cuento, el origen de mi ascenso al mundo de los sueños.

Carreteras secundarias… en Soria

De vez en cuando me encanta salirme de las autovías, de las autopistas, incluso de las carreteras nacionales y hacer pequeños trayectos por carreteras secundarias.

En mi vuelta a casa desde Torralba de los Frailes decido desviarme hacia el Cañón del Río Lobos, en Soria. Está lloviendo, así que no puedo pasear por los cañones, pero recorro sus carreteras, sus pueblos perdidos, desayuno unas pastas de la zona… y sigo mi viaje.

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