Archive for June, 2010

Atardecer de San Juan

Cuando tenía 14 años monté mi primer grupo de pop. Cantábamos en catalán porque nuestros referentes cantaban en mi segunda lengua y estábamos en plena explosión de lo que más tarde se llamó “Rock Català”. Recuerdo una de nuestras letras, que escribió mi vecino y compañero de banda Oscar Ruiz, y que se convirtió en la canción del verano del 91 entre nuestros amigos.

La nit de Sant Joan, milers de fogueres al teu voltant, si no ho pots entendre no tinguis pressa, la nit és màgia i t’ho ensenyarà.

La canción hablaba de la noche de San Juan, esa noche tan especial que estés donde estés siempre es mágica. Ahora que han pasado tantos años y he dado tantas vueltas, me gusta recordarla, y recordar aquellas hogueras en el barrio quemando trastos viejos, maderas que recopilábamos durante semanas…Os dejo con una foto del atardecer que estoy viviendo ahora, en esta tarde especial que se acaba y que me recuerda que al otro lado del mar está mi casa, mi Mediterráneo, mi infancia.

100623_atardecer san juan_007.jpg

Micah P Hinson. “Seven Horses…”

El otro día compartí con vosotros algunas fotografías del concierto de Micah P Hinson en la Sala Mondo de Vigo. Ahora os he subido un montaje de vídeo que he hecho a partir de algunos planos que grabé entre foto y foto. La canción que he utilizado para acompañar no es de sonido directo, he escogido Seven Horses Seen Or Through The Hours, Still Comes Another Day, que me parece una delicia. Disfrutad!

El curro de Morgadans

En Morgadans hay caballos que pastan de forma totalmente libre por los montes. Una vez al año sus propietarios los reúnen para desparasitarlos, identificar y marcar a los potros y contabilizar las pérdidas del invierno.

Es sábado por la noche. Subo a los montes que rodean mi casa para conocer un poco los detalles de la gran fiesta popular de mañana: “El Curro de Morgadans“. Este es un gran evento etnográfico del que se cuenta tiene orígenes ancestrales. Decenas de personas galopan con sus caballos, otros beben licor café y algunos descansan durmiendo con mantas entre los árboles. Hoy ha sido una larga jornada. Durante horas, los ganaderos han buscado el centenar de caballos que habitan los montes y los han reunido en un vallado en el alto del monte. Es el único día del año que los equinos dormirán encerrados.

100620_curro morgadans_008-Editar.jpg

Es domingo. El bebé me ha despertado un poco antes de lo habitual, así que he aprovechado para subir a las montañas antes de lo previsto y disfrutar del amanecer de uno de los días más largos del año. Al llegar a los montes de Morgadans los primeros rayos de sol se filtraban entre los eucaliptos. He subido andando en silencio, abrigado del frío de la mañana. En el camino, grupos de vacas pastaban en el valle con vistas al Atlántico. Al fondo, las islas Estelas de Baiona y las Cíes de Vigo. Quisiera ser animal y habitar este lugar.

 100620_curro morgadans_058.jpg

He llegado demasiado pronto al lugar de la cita de los mozos. Extiendo mi camisa en la hierba e intento recuperar el tiempo de sueño que me falta. El sol me golpea la cara a pesar de  ser pronto. El viento puro y helado de montaña me refresca. El viento me hace soñar en la libertad. 100620_curro morgadans_043.jpg

Una vez reagrupadas las manadas junto a la puerta del cierre se abren las vallas y las decenas de voluntarios que se han sumado empiezan a llevar a los caballos monte abajo, hacia el curro, hacia los cientos de espectadores. Durante algo más de una hora recorremos el camino. Momentos de tensión y griterío son los protagonista de la bajada. Algunas yeguas quieren huir entre los huecos que se crean en la gran cadena humana.

100620_curro morgadans_149.jpg

Cada vez más gente forma este cordón. Nos acercamos al curro. El polvo casi no me deja ver. El calor cada vez es más fuerte. El olor a sudor y tierra se pegan a mi ropa. Casi sin darme cuenta los caballos están metidos en el curro. Allí, aún queda el duro y peligroso trabajo de separar a los potros. Además de evitar que sean aplastados por los adultos, servirá para marcarlos e identificarlos. Los propietarios los distinguen por las marcas en la cara y las patas. Hay momentos en los que el hombre debe luchar literalmente contra los animales para poderlos inmovilizar. El forastero puede creer que hay algo de salvaje en esta práctica. Es pura supervivencia. Es pura historia. Auténtica tradición.

El cansancio hace que no me quede más tiempo en estos montes festivos. En esta ocasión no veré como graban a fuego las marcas de cada uno de los propietarios a los lomos de los animales. No veré tampoco la lucha por cortar las crines. Tendré ocasión de volver

100620_curro morgadans_215.jpg

Micah P Hinson en la Sala Mondo de Vigo

La primera vez que ves a Micah P Hinson en el escenario piensas que al rarito del instituto le acaban de comprar una guitarra de 30 euros en el Carrefour y va a empezar a tocar Hotel California.

Micah empieza a mover su mano derecha. Su vieja guitarra empieza a sonar. Su música es la banda sonora de tu historia de amor. Su voz la tienes clavada recordándote los mejores momentos de tus últimos 3 años. Sus letras son duras pero a veces prefieres no descifrarlas y dejas que te acaricien por dentro.Micah no es el rarito del instituto. Resulta que mientras tú estudiabas derivadas y declinaciones del latín el jovencito estaba en la cárcel por tráfico de medicamentos y drogas. Eso, el tabaco y un don divino hacen que de su garganta aparezcan unos graves que pueden con todo. Si cierras los ojos crees estar escuchando los últimos momentos de Johnny Cash. Pero no quieres empezar a compararle con los genios de la época de tus padres. Quieres pensar que es un genio de ahora, de tu tiempo. Y sigues escuchando…El concierto es largo, tanto que Micah va mirando su reloj de vez en cuando para no alargarse demasiado, no porque quiera irse a su Hotel. Nadie le espera. Su mujer, le contempla como uno más entre el público. En su interior, un pequeño Micah está acunado por la voz ronca de su padre. Le dedica una canción y le declara su amor. Gira el micro y la mira. Me siento un voyeuren este momento. Me siento un afortunado.

100612_micahphinson_009.jpg100612_micahphinson_017.jpg100612_micahphinson_044.jpg100613_micahphinson_132.jpg100612_micahphinson_062.jpg100612_micahphinson_093.jpg