Se va acabando el verano y el azul del mar empieza a dejar paso a los ocres del otoño, que intentan a asomar la cabecita y cuando menos nos demos cuenta habrán invadido la paleta cromática de nuestra vida.
Uno de los eventos que anuncian este final vacacional es el Mercat Medieval que se celebra en mi pueblo, l’Hospitalet de l’Infant, a principios de Septiembre. Hoy he paseado por él, en solitario, saludando a viejos amigos de la escuela; a compañeros de instituto vestidos de bufones; al juez de paz sirviendo en su taberna medieval… y como siempre he acabado la jornada con una crepe de chocolate y un té a la menta…












