Volcà de Santa Margarida

El Volcà de Santa Margarida nos hace madrugar, quizás extremadamente, pero son las cosas que pasan en mis cursos de fotografía.

El despertador suele sonar a las 6 de la mañana. Así, la niebla, el azul del cielo, el sol perezoso, los pájaros y la absoluta sensación de soledad son nuestras compañeras de fotografías… La ermita románica que hay en el centro del volcán es un lugar maravilloso para hacer fotografías. Allí, te sientes como en el centro de todo, en el origen de alguna magnífica explosión que creó la belleza de este lugar, en un lugar de absoluta paz.

La niebla va dejando paso a un cielo cada ve más azul, a un sol que tarda en llegar a este enorme agujero en el que estamos casi escondidos. Decidimos salir en el mejor momento, cuando un globo aerostático recorre nuestras cabezas y hablamos de lo bello que debe ser ver la imagen del volcán desde allí arriba y ver a 18 fotógrafos disfrutar con una sonrisa de oreja a oreja.

Message to Bears – Wake me

120317_volca sta margarida_016.jpg120317_volca sta margarida_041.jpg120317_volca sta margarida_055.jpg

Café, Speculoos y nuevos retos.

Me despierto en la aldea. Son las 8 de la mañana. Mis vecinas hace rato que dan golpes con la azada. El gallo aún no ha cantado, pero la vaca ya ha pedido comida como tantos otros días. Siento que algo está cambiando ahí fuera. Hace días que lo vengo notando. Es la trayectoria de la luz. Ha empezado a anunciar el verano, o la primavera, si no se quiere ser tan optimista. Pongo música y enciendo la cafetera. Miro fuera y veo los almendros totalmente florecidos. Ni me he dado cuenta cómo han explotado. Pero lo han hecho. En el mantel todavía quedan las miguitas que Nanook y yo dejamos ayer. La voz rota de David Carabén hace más apetecible el sabor de estas galletas que compré en Bruselas la semana pasada. Fue un viaje fugaz. Siempre que voy a Bélgica traigo un paquete o dos de Speculoos. Y ahora pienso en mañana… me encantan los retos, y mañana me enfrento a uno más. Espero compartir con vosotros el resultado dentro de unos días… con un café…


120313_cafe_galicia_004.jpg

T’ho juro com hi ha sol,
i jo t’ho juro per la lluna,
encara no he begut ni gota
i ja són dos quarts d’una…

120313_cafe_galicia_013.jpg120313_cafe_galicia_010.jpg

En la carretera

120206_torralba_road_023-edited.jpg120206_torralba_road_038-edited.jpg

Acamparon casi en la calzada misma y encendieron un gran fuego, acarreando ramas muertas de la nieve y apilándolas sobre las llamas donde sisearon y despidieron vapor. No había modo de impedirlo. Las pocas mantas que tenían no les daban suficiente calor. Procuró no dormirse. (“The Road”, Cormac McCarthy)

120206_torralba_road_056-edited.jpg120206_torralba_road_040-edited.jpg

Max Richter – Horizon Variations

El día después de un rodaje

Me encantan los días siguientes a un rodaje intenso y despertar en una cabaña de madera, con la chimenea encendida, salir al exterior y sentir la libertad y la serenidad de los caballos al sol…

120307_Alt Pirineu_003.jpg120307_Alt Pirineu_010.jpg120307_Alt Pirineu_005.jpg

Peter Broderick – Get Well Soon

Flores del Tarn

Va a hacer un año de mi último viaje a las Gorges du Tarn, rodeado de amigos y compañeros en un curso fotográfico intenso fotográfica y personalmente hablando…

Juntos, recorrimos carreteras solitarias, serpenteando el río que da nombre a estas gargantas mágicas. Nos paramos decenas de veces atraídos por árboles, animales, sendas y cualquier elemento fotografiable.

Y nos hicimos más fuertes.

110306_morning_lesvignes_007.jpg110306_morning_lesvignes_012.jpg110306_morning_lesvignes_015.jpg

Este año volvemos!

Volver a empezar

Todos los que escriben un libro lo saben; los que graban un disco lo padecen; los investigadores lo sufren…

Es el miedo a no poder empezar de nuevo. La prisa de una entrega, de un final, de un cliente… Los que escribimos y compartimos nuestra vida y nuestras fotografías en un blog también, de vez en cuando, queremos volver a empezar. Cambiar de estilo, de diseño, de maquetación, de forma de redactar, de temáticas… A veces miro el blog y me pregunto porqué escribí ciertas cosas, y porqué no he hablado nunca de otras… sí, nunca os he contado, por ejemplo que una vez me persiguieron con una pistola y me lanzaron 3 disparos en un polígono industrial.

Por ejemplo, he estado años creyendo que utilizar marca de agua en mis fotografías era “protegerlas” del uso y la apropiación indebida. Hace unos meses, ya comenté en las redes sociales que la revista Woman me había cogido una fotografía (además de temática personal) y la había publicado en su edición en papel. En los kioskos, miles de revistas con una foto mía, literalmente robada de mis servidores, manipulada (la invirtieron) y con una foto pequeña encima del lugar donde salía mi nombre y la web. Suerte que una amiga recordó la imagen y me lo comentó. La de veces que alguna de nuestras fotos habrán sido utilizadas para vete a saber qué!

Así que hoy he decidido que si pudiera volver a empezar, entre otras cosas, dejaría de utilizar marca de agua en las fotografías. Las ensucia, me hace trabajar más, y no sirve para nada. Así que he hecho un ejercicio: he mirado atrás, a 2007, cuando empecé con el blog, y he buscado fotos de uno de los mejores viajes de mi vida, el que hice a Madagascar y he seleccionado fotografías que tenía olvidadas, que descarté por ser malas, o no tan buenas como las que seleccioné en su momento. Ahora las comparto, como si pudiera volver a empezar, aunque sea solo por hoy… y si pudiera, no os habría escrito todo esto. Os habría dicho simplemente: “Estoy buscando al Principito. Creo que lo he encontrado”. Los que me seguís hace tiempo sabéis el sentido que tiene. Buenos días!

070926_madagascar_06_tulear_044-Editar.jpg070925_madagascar_05_tana_031-Editar.jpg070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_092-Editar.jpg070927_madagascar_10_ifaty_027-Editar-Editar.jpg070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_201-Editar.jpg070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_067-Editar.jpg070925_madagascar_05_tana_023-Editar.jpg070925_madagascar_05_tana_028-Editar.jpg070928_madagascar_13_andavadaoka morning_067-Editar.jpg

 

 

Hoy tienes miedo…

Hoy tienes miedo, pero eres capaz de correr con una sonrisa en la cara, aunque los termómetros griten que hay que esconderse en casa. Hoy quizás tienes un poco de inseguridad, pero sabes caminar por la nieve sin mirar atrás para ver lo profundo de tus pasos. Empiezas a volar, y quizás tengas miedo al despegue, pero cuando planees y veas la tierra desde arriba, perderás el pánico a chocar con el suelo y tus pulmones se abrirán para tomar aire… y entonces verás tus pisadas en la nieve, desde arriba, y te darás cuenta de lo minúsculas que eran. Y no estarás sola.

120205_torralba_snow_072.jpg

Caminos

La vida nos ofrece cantidad de opciones, de caminos, de senderos…

A mi me gusta ir campo a través, no pisar las marcas de los otros, aunque eso suponga que la nieve me cubra hasta las rodillas. Y en cada pisada, mirar a mi alrededor para hacer el menor daño…

081109 andorra_larabassa-4-Editar.jpg

Nils Frahm – Nue 

Pedraforca

Hoy he recuperado esta vieja fotografía del Pedraforca.

Tengo ganas de volver a subir a su cima, de sentir ese aire frío en la cara, de dormir clandestinamente a sus pies, de bajar como un niño pequeño por las piedras… 070512 pobla de lillet-16.jpg

Cielo de estrellas en el Monte Aloia

Hoy el día ha arrancado gris y frío, pero poco a poco la tarde ha ido pintándose de azul y he encendido la nueva chimenea por primera vez. Al caer la noche, la he dejado prendiendo troncos de manzano mientras subía por el Monte Aloia, haciendo zig zags por sus múltiples curvas, buscando el punto más alto en el que casi pudiera tocar las estrellas. Y casi lo consigo. No todos los días permanecen grises hasta su fin, y a veces, nos vamos a la cama con un beso de amor como el que yo he recibido de Nanook al decirle adiós por unos días.

120116_aloia_nocturno_003.jpg

Acababa de amanecer un día gris y frío, enormemente gris y frío, cuando el hombre abandonó la ruta principal del Yukón y subió la loma por donde un sendero apenas visible y escasamente transitado conducía hacia el este entre bosques de gruesos abetos. La ladera era muy pronunciada, y al llegar a la cumbre el hombre se detuvo a cobrar aliento, disculpándose ante sí mismo el descanso con el pretexto de mirar el reloj. Eran las nueve en punto. Aunque no había en el cielo una sola nube, no se veía el sol ni se vislumbraba siquiera un destello. Era un día despejado y, sin embargo, cubría la superficie de las cosas una especie de manto intangible, una melancolía sutil que oscurecía el ambiente y se debía a la ausencia de sol. El hecho no le preocupó. Estaba hecho a la ausencia de sol.

Fragmento de “El fuego de la hoguera” de Jack London.

120116_aloia_nocturno_005.jpg120116_aloia_nocturno_007.jpg