La parte mala de viajar a zonas de montaña es que sueles perderte los amaneceres y las golden hours…
Por mucho que corras en busca de la mágica luz, la velocidad a la que se esconde siempre es mayor. Cuando llegamos al Pantà de la Torrassa, de vuelta de St. Maurici, el caprichoso Lorenzo solo está presente en una pequeña zona arbolada. Y es que además de encontrarnos rodeados de montañas, ayer se retrasó una hora los relojes y eso nos tiene un poco despistados…
Estamos destrozados de la caminata. Creo que no nos importa volver a nuestra cabaña y sentir el calor de la chimenea…









