Cada lugar tiene su época, y está claro que marzo no es para el Delta de l’Ebre.
Triste, solo, seco… en momentos me ha recordado al Cabo de Gata, incluso a México. El sol ha salido pronto y la furgoneta lo ha recorrido de punta a punta, desde El Fangar hasta el Trabucador, pasando por El Poble Nou, Sant Catles, Ampolla, Amposta, Riumar… donde un grupo de guiris que descansaban del Port Aventura han aparecido allí no se sabe muy bien cómo dispuestos a recorrer el Delta en barco, una actividad que dejo para otro día. En mi camino, un tronco náufrago de algún bosque cercano sin raíces pero amado por cientos de seres marinos y un hormiguero perfecto decorado por alguna hormiga despistada con un trozo de almeja.













