Hoy he tenido la suerte, la gran suerte, de asistir a la presentación de Llumia…
El patio donde va a empezar el concierto está lleno. Sillas de todo tipo, de todos los colores, de todas las texturas y orígenes llenan este espacio tan acogedor del barrio de Gràcia. La música de Llumia empieza a sonar y todos, o casi todos, hacen ese ejercicio inevitable de buscar “a qué se parece!. Hoy, para su sorpresa, no les sonará a ninguna de las bandas catalanas que nos han acompañado durante décadas. Esta noche, unos hablan de Nick Drake, otros de Balmorhea, algunos de ese-folk-nuevo-que-se-lleva-ahora, a otros les viene aires de una Irlanda lejana… y es que Llumia es todo eso, y mucho más.
No les perdáis la pista. Esto no ha hecho más que empezar. Todavía tiene que llegar el otoño, que se enfunden sus casmisas de cuadros, que empiecen a arder las chimeneas, que las tazas de té calienten nuestras manos y que su música pase a acompañarnos y hacer de banda sonora del invierno que está por llegar.
Escucha Llumia…