070702_murcia_road_003

Cabo de Gata

Un pequeño agujero vacacional aparece en mi calendario de Julio casi por arte de magia. Mis responsabilidades como profesor de universidad se evaporan con la llegada del verano y la parada hasta enero que se ha tomado dzero me dan la posibilidad de marchar unos días hacia el sur.

070702_murcia_road_003.jpgLlego a Cabo de Gata al mediodía. Es de los pocos lugares de Europa que te ofrecen playa y desierto. Empiezo por la playa, una solitaria en Carboneras, transparente y perfecta para hacer un poco de submarinismo. En cuanto veo la primera medusa a un palmo de mi cara, decido salir del agua. El paisaje es casi perfecto: rocas, arena, agua transparente, montañas con aspecto lunar… y un enorme hotel rodeado de monstruos de hierro que han quedado petrificados para siempre. Alguna ley tardía debió paralizar las obras del complejo cuando el constructor ya no tenía dinero ni para tirarlo abajo. Así quedará durante años, seguro.
La guía que llevo sobre mis manos habla de un lugar que llama mi atención: “El Cortijo del Fraile”, allí donde situó Federico García Lorca su obra “Bodas de Sangre”. Me pierdo por caminos llenos de polvo e historias de bandidos hasta llegar al lugar, en el que se respira un ambiente extraño. Sin duda, te castigas por no haber practicado más la lectura en noches de insomnio cuando eras joven y deseas como una rata de biblioteca llegar a casa para leer lo que escribió Lorca y saber qué pasó allí. Se respira paz, una paz extraña, truncada en la historia de la literatura por alguna muerte sangrienta, pero ahora solo pienso en comer.
070704_cabodegata_lassalinas_027.jpg
Me alejo del interior para ir a recorrer la costa, desde la Isleta del Moro hasta San José y allí encuentro lugar para dormir. Pacífico.
Son las 5 de la mañana y empiezo a oír gritos en un idioma que no es el mío. Me asomo por la ventana y veo un perfecto equipo de rodaje filmando una escena de la película portuguesa. Supongo e intuyo que jamás aspirará a un Oscar ni la veré de estreno en las mejores salas pero a mi me han despertado con gritos del supuesto actor principal.
He conseguido seguir durmiendo y cuando despierto, justo antes de las 9 de la mañana, aparecen Coque y Raquel recién bañaditos. Ya no quedan restos de rodaje alguno y volvemos a estar solos frente a la playa. Aprovecho para darme un baño matutino antes de empezar a dar vueltas a las naranjas para hacer un zumo.
070703_cabodegata_cortijodelfraile_011.jpg070703_cabodegata_cortijodelfraile_062.jpg070703_cabodegata_rodalquilar_004.jpg070703_cabodegata_rodalquilar_010.jpg070704_cabodegata_lassalinas_013.jpg070704_pastor_malaga_011.jpg

 


070616%2520oporto-5

Un día en Oporto

Como llueve en Galicia, pruebo suerte bajando un poquito hacia el sur por la costa hasta llegar a Oporto: una ciudad que me trae recuerdos a Chequia. Paredes rotas, colores tristes, casas sin acabar, coches mercedes como el que tenía mi dentista en el 86 y ropas de otra época.

En Oporto también llueve, y a cántaros, así que la visita es rápida. Dejo la furgoneta en un parking de a 10 veces menos por hora que en Barcelona y empiezo a caminar. No puedo sacar la cámara porque el miniparaguas no da para tanto, así que me quedo con ganas de fotografiar demasiados rincones.

Me pierdo un rato en una librería que tiene más de 130 años pensando encontrar reliquias, pero la verdad que el continente es más poderoso que el contenido. La librería tenía 2 plantas y en la superior puedes tomar un café mientras charlas de los libros de “Helicópteros de combate” que habías visto en la parte de abajo. Yo me quedo embobado con uno que pone “Carros de combate”. ¿Hay alguien que se compra un libro con fotos de tanques?

070616 oporto-5.jpg070616 oporto-4.jpg070616 oporto-6-Editar.jpg070616 oporto-9.jpg

070524%2520pals-3

Empordà intensivo

Ayer miércoles solo tuve una hora y media de clase, y dado el estress que eso genera, me decidí regalar unos días por el Empordà.

070524 pals-3.jpg

Cargué la furgoneta para 5 días de viaje en busca de ese equilibrio entre el mar y la montaña, el calor y el fresco, el verde y el azul del que me han hablado Miquel, Gloria y los demás amigos que viven por esa zona.
Mi primer destino será Pals, un pequeño pueblo de interior cargado de historia. La suerte de viajar en jueves y en mayo es que no encuentras turistas, así que el pueblo es mío. Compruebo rápidamente que está todo perfectamente arreglado. Cada baldosa está en su posición correcta y no consigo ver un solo cable de teléfono colgando de una casa. ¿No os pasa nunca? ves un pueblo precioso, una fachada encantadora con sus enredaderas… y cuando vas a disparar la foto no sabes por donde encuadrar: te aparece el cajetín de Fecsa y el poste de teléfono. Pues aquí no pasa. Aún así, el pueblo de tan perfecto, parece la nueva sección del Port Aventura: “la zona medieval”. Como tengo una montaña de revistas por leer me siento en un bar de pueblo a tomar un café, 1’20€. Media hora más tarde tomo otro café en el centro del pueblo, en una terraza modernizada al más puro estilo Ibiza donde anuncian SANGRÍA en grande: 1,70€ y ni tan solo puedo sentir el gusto del mejor café de Brasil en mi paladar porque la cucharilla venía integrada en el sobre del azúcar y el vaso es de plástico. Miquel, no te enfades, tu pueblo me ha encantado.


El sol no sale ni un solo instante y empieza a llover, así que el sueño de saborear las costas del Empordà se evaporan. Aún así, decido visitar Begur y sus calas famosas. Todo son curvas en esta zona y en la furgoneta hay una banda sonora interior de cubiertos, vasos y trastos que van golpeando unos con otros que me empiezan a poner nerviosito, así que subo a los Kings of Convenience a todo volumen. Compruebo, que las obras de Begur aún continúan, yo creía que las obras solo se hacían durante las elecciones pero éstas llevan un par de mandatos porque siempre que vengo a este pueblo veo calles levantadas cerca de la playa. Ni tomo café ni bajo de la furgoneta. Se va a hacer tarde y busco un sitio donde plantar mi casa esta noche. Aquí está bien, hoy seré un agricultor empordanés.
Consigo dormir más de lo habitual, y la mañana empieza a las 9.45. Me llega un SMS, es Nuri y simplemente pone “Peratallada”. Ni un beso de despedida, ni un hola. Mi amiga es contundente y conoce mis gustos, así que hizo velas y aprovechando la brisa marina me dirijo hacia este pueblo del que no he oído hablar antes. Por el camino me distraigo bastantes veces a hacer fotos en los arrozales, en las masías y en pequeños pueblos que intuyo a lo lejos. El parking de Peratallada está tranquilo y al pueblo no se puede entrar rodando. El lugar es perfecto. Piedra con olor a medieval y restaurantes integrados en el entorno.

070526 pals-9.jpg

Veo una casita pequeña en el centro, vieja, de piedra y se me ocurre llamar a la agencia anunciante para preguntar el precio. La chica me informa amablemente que son 180m2 de casa aunque no lo parezca y que el pueblo es precioso. Le confirmo que el pueblo es precioso pero que quiero saber el precio. 1.450.000 euros. ¿Alguien sabe cuanto es esto en pesetas? Porque claro, nos hemos acostumbrado al euro, pero a que una casa valga tanto yo no me he acostumbrado, así que recojo mis cosas y me voy a Palafrugell a buscar caravanas para hacer de una de ellas mi vivienda. La chica me enseña unas cuantas caravanas, desde 1000 euros hasta 4500. Algunas no pasarían la ley de la vivienda pero como yo no soy exigente y no la voy a plantar en el centro de Plaza de Catalunya, me da igual. Me gustan 3, las vuelvo a mirar. El mundo de las caravanas es un punto y a parte. Entras en esos miniespacios habitados por guiris alemanes, por familias campistas de Badajoz y huelen a vino tinto, a tortilla de patatas y a primeros besos de verano con 12 años. Me apunto las referencias y lo de siempre “me lo pienso y os llamo el lunes”. Salgo de allí con la idea de haberme comprado una masía de 4 metros cuadrados en el Empordà.

070512%2520pobla%2520de%2520lillet-2

Escapada prepirenaica

070519%2520ager-11

Àger en parapente

070519 ager-11.jpg070519 ager-9.jpg070519 ager-20.jpg070520 ager-7.jpg
070317_delta%2520ebre_110

Horta de Sant Joan

Después de un poco de mar en el Delta, paso la noche del sábado en una zona de acampada libre a los pies de las rocas de Benet, de 1013 metros, en Horta de Sant Joan

Este pueblo que vio nacer el cubismo en manos del maestro Picasso alguna tarde a principios de siglo.

El domingo es el día más importante del calendario de este pueblo. A los pies del monte de Santa Bàrbara aparece el convento de Sant Salvador, el santo que hizo brotar un agua milagrosa a los pies de la montaña.

070317_delta ebre_110.jpg070317_delta ebre_117.jpg070317_delta ebre_124.jpg
070317_delta%2520ebre_163

Delta de l’Ebre

Cada lugar tiene su época, y está claro que marzo no es para el Delta de l’Ebre.

Triste, solo, seco… en momentos me ha recordado al Cabo de Gata, incluso a México. El sol ha salido pronto y la furgoneta lo ha recorrido de punta a punta, desde El Fangar hasta el Trabucador, pasando por El Poble Nou, Sant Catles, Ampolla, Amposta, Riumar… donde un grupo de guiris que descansaban del Port Aventura han aparecido allí no se sabe muy bien cómo dispuestos a recorrer el Delta en barco, una actividad que dejo para otro día. En mi camino, un tronco náufrago de algún bosque cercano sin raíces pero amado por cientos de seres marinos y un hormiguero perfecto decorado por alguna hormiga despistada con un trozo de almeja.

070317_delta ebre_163.jpg070317_delta ebre_169.jpg070317_delta ebre_172.jpg070317_delta ebre_173.jpg070317_delta ebre_189.jpg
070330%2520siurana%2520atardecer-1

Priorat

El sábado por la tarde, después de estar Vilanova, aparezco en Les Borges para hacer unas fotos a la nueva formación de Joan Reig, Refugi.

Sin rumbo fijo para el domingo aparecen las llaves de casa de Joan, así que el destino se convierte automáticamente en Prades. Llego tarde, hace frío, pero de vez en cuando una cama en lugar de la furgoneta apetece.

Por la mañana, las rocas rojas de las casas del pueblo acompañan un bocata de tortilla. En la fuente donde una vez al año sale cava, ahora cae agua helada. Después del desayuno, los destinos son variados y en zig zag por la Conca de Barberà y el Priorat. Cruzo el monasterio de Poblet, Vallclara, La Morera de Montsant, Alforja, Cornudella, Escaladei, Gratallops… El sol se esconde a lo lejos, detrás de Falset, así que vuelvo a casa, con la seguridad que volveré una vez más a los alrededores de mi querida Siurana.

070330 siurana atardecer-1.jpg070330 siurana atardecer-2.jpg

070302_casatom_000

La Garrotxa

Días de marzo, días perfectos para pasear por La Garrotxa…

Y lugar perfecto para disfrutar de un Eclipse de Luna!

070302_casatom_000.jpg070303_besalu_006.jpg070303_fagedajorda_007.jpg070304_fagedajorda_004.jpg070304_garrotxa_036.jpg100302_eclipse_002.jpg

070204_tba_sanblas%2520%252820%2529

San Blás

Un año más, las fiestas de San Blás, en Torralba de los Frailes, me hacen desplazarme el fin de semana entero para pasarlo con los amigos de la ONG Prada.

En este pueblo, de unos 50 habitantes, cada año, el primer fin de semana de febrero, se celebran las fiestas de San Blás. Las organiza la cofradía, que data de 1838. Estas fiestas, difíciles de entender al principio consisten en un sorteo, entre los jóvenes y solteros del pueblo (como ya no quedan jóvenes, valen, sobrinos, nietos o familiares). El sorteo se celebra el domingo último de las fiestas y se hace dentro de la sacristía de la iglesia del pueblo y consiste en sacar unos papelitos con el nombre del “santo” de ese año. La primera vez que asistí, quedé impresionado de la energía con la que toda la familia del afortunado se abraza y festeja tal acontecimiento. Frases como las de “por fin” o “ay dios mío, que nos ha tocao el santo” se oyen por toda la iglesia mientras el joven se abraza a los familiares con más energía que el día de su boda. Y es que por todo ese año, se “casa” con el santo. Así que durante las siguientes 4 o 5 horas se dedicará a pasearlo por todo el pueblo sin parar de agitarlo al son de la música y la comparsa que no para de tocar y gritar “San Blás, viva San Blás…” es una gozada ver a niños, padres y abuelos cantar las mismas canciones mientras bailan el santo. Uno de los detalles más curiosos para el forastero es ver como corren las botellas de anís y las cajas de galletas entre el gentío, a las 2 de la tarde. La procesión acaba en casa del “santo” de ese año, que ha preparado un convite para todo el pueblo. Al año siguiente, las fiestas que consisten en orquesta y charanga, la paga al que le ha tocado el año anterior y así sucesivamente.Si no entendéis el proceso, es normal, a mí me costó mis años… pero cada vez lo disfruto y lo entiendo más. Este año he cambiado la cámara de vídeo de otros años por la de fotos, así que os dejo un recuerdo. Os invito a pasar por Torralba de los Frailes el primer fin de semana de febrero. Llueva, nieve o haga frío, cada años ahí estamos los amigos de Prada.