Soñando con camellos

Hace días que no paro de soñar con dunas, desierto, atardeceres eternos, ciudades multicolor, carreteras de otras épocas y risas…

Y es que hace poco que he propuesto el primer Curso que va más allá de  la experiencia del fin de semana o del puente. Esta vez, me atrevo de hablar de un Viaje-Curso Fotográfico. El destino, Marruecos, un lugar donde he rodado videoclips, spots y capítulos de mi programa de televisión “Mirades de Cargol”. Si reunimos el número mínimo de participantes, esta será mi cuarta visita al país africano…

Información del curso080328_17_merzougadunas-77-Editar.jpg

Mirades de Cargol: Atlas Marroquí, un viatge de colors

El capítulo de “Mirades de Cargol” de esta semana nos lleva al Atlas Marroquí a un viaje en busca del agua…

Hoy comparto un nuevo episodio de este proyecto televisivo que me ha llevado a recorrer rincones bellísimos de este mundo. Os recuerdo que el programa se puede ver todos los jueves en la XTVL en Catalunya. El ”Mirades de Cargol”que os presento hoy lo rodé en un viaje a través del Atlas Marroquí. Durante días viajé por las montañas, recorrí aldeas, hablé con su gente…y fue un viaje de colores .En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Os dejo la traducción del texto al castellano:

Ya en el camino los colores del viaje se cuelan en mis pupilas haciéndome cosquillas. La luz me ciega como un fogonazo. Me despierto en blanco, soy un lienzo en el que iré grabando cada descubrimiento nuevo para mis sueños. Castillos ruinosos besando cielos de arena. Adoquines resecos mendigan agua a mis pies cansados…tengo sed!Bebo agua y vuelvo en rojo, nunca antes había percibido marrones y ocres tan intensos! La ciudad todavía dormita al alba acunada por Morfeo cuando la encontramos, así que de puntillas, para no despertarla, escuchamos el eco de nuestros zapatos sonámbulos pasearla.La arena siempre me saca ventaja! Miro hacia el horizonte e intento alcanzarla a lo lejos con mis ojos… la persigo una y otra vez, pero como en una carrera, ella siempre llega primero, nunca se acaba!Vuelvo a la tierra. El desierto se ha quedado grabado en mi retina y el olor del adobe en mi alma. Escucho un eco suspendido en el ambiente, una espiritualidad devota impregna cada rincón y cada roca convirtiéndolas en orgánicas, mientras palmeras verdeadas son las únicas notas de color en este entorno colorado.Pastores precoces me saludan: ¿me das agua?. Bebo en verde, verde cristalino mecido por el viento: verde oasis de vida y respiro en el camino; verde de alimento y abundancia.En este lugar la vida tiene otra melodía. En este lugar la vida suena a pasado. Pero el amarillo abrasador regresa implacable, riéndose de mis esperanzas. Aquí no se puede dar nada por sentado, todo cambia según el silbido del viento…Busco el preciado líquido en cada pista, en cada nuevo sueño. Busco este elemento más allá del final del desierto…Hasta que este amarillo se dulcifica en dorado con la visita de la tarde. Dorado pintando colinas y colinas pintadas doradas hasta el infinito. Las montañas suspendidas se transforman en fantasmas de roca y una nebulosa hace que los rayos del sol se diluyan en grises y azulados. ¡Por fin la encuentro! ¡Agua que me baila regocijada su danza de frescura! El sueño me acosa de nuevo. Sobre una roca, espío a estos piadosos colores dirigirse a una muerte segura. Lentamente, el ahijado de Ra se va abandonando. Ya está aquí la espera azabache, la espera de silencio antes de recibirle mañana en un nuevo sueño.

Mirades de Cargol: Essaouira, Castells a la sorra

“Mirades de Cargol” es un sueño hecho realidad, es un proyecto que perseguía hace tiempo. “Mirades de Cargol” me permite compartir mis viajes con vosotros a través de vuestros televisores.

Aquí os dejo el primer capítulo de mi programa de televisión “Mirades de Cargol” que está emitiendo la XTVL en Catalunya. Este primer capítulo lo rodé en Essaouira en abril de 2008 en un viaje precioso que hicimos Raquel, Marc y yo en busca de la legendaria visita de Jimmy Hendrix. Allí, en Essaouira, descubrimos, entre otras cosas, que a los locales les encanta construir castillos en la arena, y en el aire…En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Como el programa es en catalán, os dejo aquí el texto íntegro para que lo podáis seguir.

He llegado a Essaoira buscando un mito. Unas notas punteadas de guitarra , quizás como la suya, me dirigen desde el azul y blanco de los minaretes de Diabat al mercado semanal de animales. Tal vez entre los sonidos de los animales bravos, de los hombres regateando… tal vez aquí sepa de él… Pero en este lugar no hay respuestas….
Me dirijo hacia el puerto de la “Bien guardada”. Enormes carcasas de madera regresan al despuntar el sol, después de una madrugada de fructífera captura. Gaviotas pacientes esperan los despojos que llenaran sus estómagos hambrientos. Allí pregunto a los pescadores por el escondrijo de mi héroe, pero no tienen tiempo para explicarme, atareados como están con los tesoros del immenso. Desenredan sus redes de esfuerzo con la habilidad que da el ofico de muchos años. Sus rostros surcados por el tiempo, me hablan del sol, del rebelde viento de este mar grisaceo, de la soledad de este oficio imprescriptible. Los rasgueos continúan sonando desde una época de glorias y melodías de éxtasis.
Indago entre las mujeres del Argán. Generaciones de feminas que anhelan un futuro de esperanza extrayendo el nectar de este codiciado fruto. Aceite sanador para mi espíritu con poso de hierbabuena y romero, acaricia mi piel cansada, me refresca de este calor precoz. Retomo fuerzas para continuar mi buceo en este mar de leyendas perdidas, en esta arena de castillos mitificados.
La medina me recibe con el bullicio del típico Marruecos, sus souvenirs de colores, sus artesanos hábiles con sus manos. ¡Los olores de las especias abren mi apetito! No perderse en este entramado de corredizos es un reto para mis pies cansados. Regatear los precios de estos recuerdos un logro en mi empeño. En un instante de intimidad entreveo en claroscuro los dibujos de la henna marcando la belleza de una mano anónima…¿quizás es la de él? no, no es posible…aquí solo se
dibuja a las mujeres…
Agotada, sin respuestas, dudando de la veracidad de la leyenda, me recuesto en la murralla de la protegida. El mar al otro lado es fiero, bicolor en las corrientes de las mareas, dulce y salado al mismo tiempo. Cae el sempiterno astro de mi sequía
apaciguando los sonidos de la medina, las preguntas de mi desvelo. Y cuando llega el descenso por fin comprendo el misterio: el tiempo ha diluído los castillos en la arena…ahora solo quedan las sombras de los castillos dibujadas en el aire. Son los castillos del viento. Los mitos sin fundamento…

Tajine para soñar

Llevo demasiados días encerrado en casa, tantos que ya no sé si viajar es una realidad o un sueño.

Hace frío, llueve, humedad. No apetece demasiado o nada salir a la calle. Es un placer quedarse en casa con las chimeneas encendidas, acunar al bebé, preparar futuros proyectos y cocinar. A veces, a través de la gastronomía, igual que de la música, viajamos a lugares visitados o a destinos soñados. En el caso del plato de hoy, el viaje es a Marruecos, un país que conozco bastante bien porque he pasado allí unas cuantas aventuras y lo he recorrido de arriba a abajo. El tajine, las tres veces que he estado en este país, ha sido absoluto protagonista de mis comidas. Así que me he hecho con varios ejemplares para poder seguir disfrutando con los sabores marroquíes en casa.Transportar a casa la calidad de unos spaghettis italianos es difícil, imitar las salsas alemanas una misión imposible, pero por suerte, el tajine, por difícil que parezca es fácil, muy fácil de preparar. Necesitamos básicamente tres elementos que darán al plato un sabor inigualable. El primero es el tajine, que podemos pensar que es un plato típico, pero es más bien un recipiente que utilizan en Marruecos para preparar la mayoría de sus platos. No compréis imitaciones del carrefour ni Ikea, no es lo mismo y os cobrarán 10 veces más el valor que tiene. Tiene que ser de barro, y en Marruecos se puede conseguir por menos de 10 euros (negociando, claro). El segundo elemento importante es el fuego, debe ser de leña o carbón. Olvidad inventos modernos para vitrocerámicas. Es como hacer una pizza Tarradellas en el microondas y pensar que estás cenando un plato italiano. Lo tercero y absolutamente fundamental son las especias. En mi caso, utilizo 44 especias que compré en Merzouga en uno de mis últimos viajes. En cualquier mercado de Marruecos podéis encontrar especies para tajine, y alguna marca española comercializa frasquitos con una mezcla que imita bastante bien la esencia.

100118_tajine_012.jpg100118_tajine_016.jpg100118_tajine_023.jpg100118_tajine_038.jpg100118_tajine_045.jpg

A partir de estos elementos básicos, la imaginación juega un papel importante. Todo, o casi todo sirve como ingrediente para el tajine: cualquier verdura, hortaliza, carne, pescado… hay que probar, atreverse, y descubrir que a veces, sabores y texturas que no nos entusiasman, pasadas por el fuego lento del tajine nos pueden chiflar. La receta que os enseño hoy es una muy básica, tanto que creo que con las fotos podéis entender paso a paso como se prepara. Una vez está todo en el recipiente con sal y las 44 especias, lo dejamos a fuego lento con las brasitas durante casi dos horas, y el sabor….hmmmm…. el sabor!

Morocco’09: Marrakech y vuelta a casa

La autocaravana se dirige hacia el sur, abandonando Essaouira. Será un viaje de vuelta largo, pero las playas cercanas a Targhazoute nos acarician las mejillas doradas por el sol.

Séptimo día. Aunque no estamos en tierras cristianas me tomaré en serio lo de descansar al séptimo día. No hemos creado el mundo pero estoy tan derrotado como si me hubieran encomendado esa difícil misión. El guión dice que debemos bajar hacia Agadir, en una jornada más dura de lo que esperábamos. Las carreteras no están demasiado bien (lo normal en el país) y un trayecto de no más de 180 kilometros parece hacerse eterno. Por suerte, la llegada a Targhazoute nos refresca. Esta población surfera es menos conocida que Essaouira pero también menos turística. Paramos a comer en una playa inmensa, con un mar azul como hacía tiempo que no veía. Las olas gigantes y perfectas para deslizarse con una tabla, y la temperatura invita a quedarse allí más de un día, pero no podemos, debemos seguir con nuestro viaje si queremos llegar a tiempo a casa, nos esperan más de 2000 kilometros para volver a casa.

Morocco’09: un poco de calma en Sida Kauki

La pequeña población de Sidi Kauki es el lugar perfecto para desconectar del mundo, del mercadeo, del olor fuerte de las ciudades marroquíes. Comer sardinas en alguno de sus chiringuitos es algo que no debe dejar de hacer el viajero.

Sexto día de rodaje. Tenemos unas horas de tregua así que  nos vamos a Sidi Kauki a pasar la mañana, sé que a mis amigos, aficionados al kite, les va a encantar. Recorremos la infinita playa y descubrimos unos pequeños surtidores de agua dulce justo en la orilla. Había oído hablar de ellos, así que me atrevo a meter un trago ante la mirada extrañada de mis compañeros de caminata. El agua está un poco salada porque se mezcla con la del mar, pero los camellos vienen a menudo aquí a beber. Rematamos la mañana con una sardinada y unos tallines en uno de los chiringuitos comentando el tópico de la crisis.

090404 essaouira_02_sidi kouki-14.jpg090409 essaouira_01_sidi kauki-49.jpg090409 essaouira_03_hena yoli-13.jpg090409 essaouira_03_hena yoli-23.jpg

Por la tarde volvemos a Essaouira para acabar de grabar algunas cosas que nos faltan para el spot que nos ha traído hasta aquí. Yoli decide hacer de figurante para la sesión de henna y seguramente no se arrepentirá. La artista que le pinta la mano va a una velocidad de vértigo y yo aprovecho para disparar fotos a la misma velocidad que evolucionan sus trazos. Para rematar la tarde artística un caligrafista nos escribe algunas palabras para utilizarlas de recurso en la postproducción. Recuerdo mis días de universidad en la asignatura de caligrafía, lo mal que lo pasaba con la plumilla y la tinta, tratando de calmar mis nervios y sobretodo, de no equivocarme para evitar tener que volver a empezar desde el principio. Creo que me alegré más de aprobar esa asignatura que el latín de segundo de BUP.

Morocco’09: jornada artística

Hoy descubrimos tradiciones milenarias como el trabajo con el aceite de argan, la producción de quesos de cabra o el arte de la caligrafía.

Quinto día de rodaje. Tomamos la carretera hacia Agadir para visitar la cooperativa de aceites de argan de la población de Assafar. Nos reciben unas encantadoras pero silenciosas mujeres que trabajan este extraño fruto para producir un aceite valiosísimo que servirá como condimento gastronómico o para cosmética. Nos enseñan todo el proceso, poco a poco, como lo hacen normalmente, y aprovecho para hacer algunas fotos a la pequeña Hannah, que se planta delante de la cámara sin entender muy bien qué está pasando. No sonreirá ni un solo instante, como si supiera que está condenada a quedarse ahí toda su vida, dando vueltas a la piedra para producir este aceite que le salvará la vida.

Después de grabar algunas imágenes nos invitan a comer por todo lo alto. Tomen asiento señores porque jamás van a ver una bandeja tan grande llena de quesos variados. Imposible de describir.Por la tarde, de vuelta a la medina de Essaouira, mis amigos Yoli y David aparecen casi por arte de magia por las calles abarrotadas. Una bocanada de aire fresco y unas caras conocidas siempre son de agradecer, así que decidimos ir a comprar algunas cosas para la cena, esta noche es el cumpleaños de Marc y vamos a darle una pequeña sorpresa.

Morocco’09: Diabat, Hendrix y algunas leyendas

Aldea repleta de leyendas, Diabat atrae por la histórica presencia de genios de la música y las artes, aunque de eso ya no queda nada. La policía prohibe cualquier cosa parecida a un campamento hippie.

Cuarto día de rodaje. Hoy descubrimos Diabat, pequeña población donde hemos dormido todas las noches pero a la que no le hemos dedicado tiempo. Lo primero que debe saber el visitante es que aquí pasó supuestamente una temporada Jimmy Hendrix, así que este pequeño pueblo al sur de Essaouira se ha convertido en un santuario y un reclamo para los amantes de la música, donde uno puede dormir en la habitación donde se supone se hospedó el genio de la guitarra. Después de Hendrix, los Rolling, Cohen o Frank Zappa pasaron algunas temporadas descansando y consumiendo substancias prohibidas en este rincón atlántico donde los márgenes de lo legal y lo ilegal se miden de forma distinta. Si alguien está realmente interesado en hacer turismo musical que se documente primero, hay quien dice que Hendrix pasó solo una tarde en Essaouira y ni siquiera conoció Diabat, y que del campamento hippie que construyó, realmente nadie sabe nada. Parece que todo puede ser un reclamo para turistas y que Hendrix escribió “Castles in the sand” mucho antes de pisar tierras marroquíes, así que no se inspiró en las dunas que Marc y yo vamos a rodar en un ratito.Por la tarde, volvemos a Ocean Vagabond, allí nos esperan unos cuantos camellos dispuestos a ser filmados. El viento famoso para los practicantes del windsurf empieza a castigar, así que protegemos las cámaras y el material de rodaje con plásticos, pero ahí está el infierno de arena preparado para devorarnos. Caminamos hacia las dunas con los figurantes, que harán de excursionistas apasionados. Marc es incapaz de meter el ojo por el visor de la cámara para escoger el diafragma y yo tengo que sujetar el trípode porque la cámara puede salir volando en cualquier instante. Nos miramos y decidimos retirarnos antes de echar a perder nuestro equipo. Por supuesto, no hice una sola foto del momento, ya destrocé dos ópticas por culpa de la arena en Madagascar, así que no voy a volver a caer en la tentación.El sol se pone precioso justo cuando llegamos de vuelta a la autocaravana, los camellos ya descansan después del castigo y nosotros volvemos al Riad Kaleida para asistir a una fiesta gnawa.

090407 essaouira_01_diabat morning-7.jpg090407 essaouira_04_fiesta gnawa-2.jpg090407 essaouira_01_diabat morning-2.jpg

Morocco’09: sardinas voladoras

El caótico y sucio puerto de Essaouira tiene un encanto especial que le convierte en un lugar anclado en el pasado al que siempre querrás volver.

Tercer día de rodaje. Hoy despertamos temprano, una vez más, para perdernos por el puerto de Essaouira, el motor de la ciudad, antiguamente llamado Mogador y el único del sur que estuvo abierto comercialmente a Europa. Mientras Marc graba yo me dedico a hacer fotos, cosa que parece no agradar a los pescadores, así que un grupo de ellos nos lanzan cabezas de pescado muerto. A Marc le rozarán la cara, pero yo tengo más mala suerte y la sardina voladora impacta en mi pantalón. Con una sonrisa y un goodbye nos vamos de allí antes de que empiecen a tirarnos cualquier otra cosa. El puerto es un lugar atractivo, lleno de personajes curiosos con pescados de todo tipo en las manos o sobre la bicicleta, barcas que parecen de otra época y cientos de gaviotas tratando de conseguir un premio. Cuando empieza a apretar el sol y la luz se hace demasiado dura para seguir grabando nos metemos en a medina de nuevo. Aziz, nuestro productor y guía nos lleva a algunos comercios para poder filmar con tranquilidad los trabajos de los artesanos. Al ir con un marroquí, todo se hace más tranquilo y civilizado. No tenemos que dar explicaciones de nada a nadie, aunque también se alarga todo con el ritual del té a la menta. Pero no nos importa, “prisa mata amigo”.

090406 essaouira_01_puerto morning-3.jpg090406 essaouira_01_puerto morning-15.jpg090406 essaouira_01_puerto morning-24.jpg090406 essaouira_01_puerto morning-36.jpg090406 essaouira_02_medina-11.jpg

Morocco’09: jornada de mercados y medinas…

Los marroquíes son unos expertos en reírse unos de otros y en comerciar, así que el mercado de Ounara es un buen lugar para ver estos y otros espectáculos.

Segundo día de rodaje. El mercado de Ounara se hace todos los domingos y vale la pena acercarse para contemplar los intercambios y las catas de animales que hacen comerciantes y compradores. Nos escondemos entre cientos de burros para captar la esencia de este mercado y disfrutamos como niños viendo cómo un buey gigante sale corriendo mientras un hombre de no más de 60 kilos intenta detenerlo. El espectáculo está servido, si una cosa saben hacer los marroquíes es reírse unos de otros.