Buscando una carnicería por las calles de Molina de Aragón me encuentro por casualidad con este establecimiento, cerrado, y con ningún letrero que anunciase una próxima apertura. Me da pena, porque estoy seguro que el carnicero era auténtico, con manos enormes, con cortes en sus brazos, con mirada cansada… como mi abuelo Jacinto…

