Después de un divertido paseo en bici, en la pequeña isla de Marken, Holanda, he encontrado un faro solitario. El sol, a mis espaldas, estaba entre unas nubes, así que he desistido de obtener la imagen soñada. Cuando volvía a la auto, las nubes han desaparecido y una enorme luz naranja me ha iluminado la cara… el faro ya estaba demasiado lejos como para volver… pero me conformo con esta imagen.


Es precioso.. a veces creo que tengo una especie de obsesión con los faros, sería feliz estando allí y observando algo parecido a lo de tu foto..He puesto un enlace en mi blog al tuyo, te parece?
hola marta… por desgracia creo que los automatismos han acabado con el oficio de farero pero puedes sentarte a los pies de muchos de ellos e imaginar, que es lo que hago yo.todo lo que hagas me parece bien!