En el museo Kröller Müller, uno puede pasear por su jardín de esculturas sin ningún tipo de prisa.
El entorno es maravilloso y hace que uno no se llegue a agobiar de ver tanto arte seguido. Entre escultura y escultura puedes andar durante varios minutos viendo árboles, hojas, caminos… y cuando menos te lo esperas Calders, o Rietveld, Dubuffet o Rodin te aparecen delante, integrados en este mágico bosque. La pieza de la fotografía es la Needle Tower, de Kenneth Snelson, una pieza de tubos de aluminio y cable de acero construida en 1927 y que parece desafiar las leyes de la gravedad…

